El meu cos és un camp de batalla!

Text repartit en forma d’octaveta al barri de Sants on expliquem algunes de les conseqüències de la llei Gallardón.

¿Qué decimos sobre la conocida como Ley Gallardón? O como se denomina concretamente: “Ley orgánica de protección de la vida del concebido y los derechos de la mujer embarazada”.

Como no, la cuestión del aborto, vuelve a estar sobre la mesa. Qué curioso, algo tan secundario piensan algunos, dadas las circunstancias: recortes en educación, en sanidad, EREs y pérdida de derechos laborales, deshaucios, etc. ¿Porqué tanto interés en definir mediante una ley cuando una mujer puede o no abortar, y penalizar cuando se practique el aborto fuera de casuística?

La ley Gallardón, como las otras leyes anteriores sobre el aborto, es una fórmula de control del Estado sobre la vida de las personas concretándose, en este caso, sobre el cuerpo de la mujer. Un control que llega tan lejos como es el determinar algo tan importante en la vida de una mujer como es el ser madre.

Las características principales de la ley Gallardón son las siguientes:

  • En el plano teórico, abortar no será un derecho sino un delito.
  • No se podrá alegar la existencia de discapacidad; es decir, el hecho de que la madre sufra una discapacidad física o psíquica no será motivo para pedir interrumpir su embarazo.
  • Se exige a la mujer que quiera abortar siete días de reflexión en los que se le “asesorará” sobre qué hacer. Durante siete días, se le someterá a la siguiente sesión informativa: “se explicará que la vida del no nacido constituye un bien jurídico protegido por la Constitución y se realizará un estudio sobre las circunstancias concretas de la mujer, a la que se orientará sobre las alternativas al aborto como la guarda administrativa, el acogimiento o la adopción”.
  • Se mantiene el aborto en caso de violación siempre y cuando ésta sea denunciada dentro de las primeras 24h y limita la práctica del aborto a las 12 semanas. Estaría bien tener en cuenta que entre el 50-55% de los casos de violación no llegan ni a ser denunciados, especialmente cuando se trata de casos en el ámbito familiar o a menores, y debido entre otras a la situación de shock psíquico que sufre la víctima.
  • Las mujeres entre 16 y 18 años necesitarán el consentimiento paterno para abortar. A los 18 años eres madura para “querer decidir” abortar, dos años menos necesitas que tus padres decidan por ti.
  • En caso de riesgo para la salud física y/o psíquica para la mujer se requiere de asesoramiento  médico externo. Literalemente: “Será necesario un informe previo emitido por dos médicos ajenos al centro donde se realizará el aborto que certifiquen los peligros que afecten a la mujer”.
  • Regula la objeción de consciencia para que cualquier profesional sanitario se acoja a ella para no practicar una interrupción del embarazo.
  • Prohibe publicitar los centros en que se practiquen abortos.
  • Practicar abortos ilegales o inducir a practicarlos será castigado, en el caso del personal sanitario, con una pena de uno a tres años de cárcel.

Esta ley supone un ataque directo, sin maquillajes, a la libertad de la mujer para decidir si quiere ser madre o no y, además, considera que ésta es un ser incapaz de tomar sus propias decisiones porque requiere el “asesoramiento” de cualquiera (administraciones, servicios sociales, médicos, etc) para poder conducir su vida.

Considerar que una mujer no puede decidir si quiere ser madre o no y debe, simplemente, serlo es una manera de someter a una persona a una vida que no ha elegido. Y considerar que una mujer debe ser “asesorada” para tomar sus propias decisiones es tratar a la mujer como un ser inferior a quien hay que decidirle la vida porque no tiene capacidad por ella misma. Ambas cosas, tanto someter a alguien como tratarlo como un ser inferior, son formas de una misma idea: esclavitud.

¡Esclavitud! Puede parecer una palabra muy grande, hasta exagerada, para una sencilla e inofensiva “ley del aborto”. ¿Pero qué es sino? Someter a una maternidad no deseada no es algo vanal como que te cambien un caramelo de fresa por uno de menta (con todo el respeto a los caramelos de diferentes sabores). Implica, en la vida de una mujer, dedicar una cantidad de energía, dinero y cuidado a la crianza de un ser humano y, por tanto, renunciar a dedicar esas tres cosas a otros caminos personales, a otras experiencias vitales. ¿Y porqué decimos esclavitud? Porque, al fin y al cabo, ¿quienes serán las mujeres que, dadas las limitaciones de acceso al aborto gratuïto de la ley, no podrán abortar y, por tanto, serán madres obligadas? Madres aunque no quieran, aunque no se lo puedan permitir, madres a costa de la precarización de su vida y los de su alrededor. Pues serán aquellas que no podrán pagarse un viaje a un país extranjero donde sí puedan hacerlo o la intervención en una clínica privada. Serán aquellas mujeres que, a día de hoy, viven contando el dinero para sortear los ataques actuales a modo de recortes, falta de derechos laborales, deshaucios, etc y que sus hijos nacerán y crecerán en este magnífico contexto. Estos niños serán, pues, la mano de obra más barata y precaria de los últimos tiempos, fantástica para ofrecer a aquellos a los que esta “crisis”, este sistema en realidad, protege los privilegios y, como no, el dinero en sus bolsillos.

Aquí tiene, pues, els sr. Gallardón el apoyo de aquellos que quieren mantener el sistema actual. Ese en que unos ven cada vez más su vida precarizada, más difícil de ser vivida con dignidad, mientras otros mantienen su sillón intacto. ¿Y de quién más? ¿Quién más se ha sumado rápidamente a la propuesta? Aquellos que consideran que la mujer viene de la costilla del hombre y por tanto vive a merced de su voluntad y además, ambos, hombre y mujer, deben ceñirse a las pautas de un Dios todopoderoso que sabe, y sólo él, cuál es el camino y el destino de la humanidad. ¿Y quien transmite la voluntad de ese Dios? La Iglesia, esa institución que justifica su existencia en la tierra por la existencia de Dios en el cielo y se mantiene de sacárle el dinero a sus creyentes y a los estados. Su sillón en este mundo es imprescindible. Su existencia es necesaria para poder transmitir la palabra de Dios y garantizar la vida del ser humano. Vida que no parece importale mucho cuando se trata de mujeres ya que el aborto clandestino, porque el acceso al aborto no es libre y gratuïto, es la primera causa de muerte no natural en el mundo.

¿Qué será lo próximo Sr. Gallardón? ¿Una ley para controlar el cuerpo del hombre? Al estilo de: “Toda eyaculación que sea realizada sin el objetivo de embarazar a una mujer será multada y, en caso de reiteración, penalizada con algún que otro año de cárcel”.

Como Acció Llibertària de Sants estamos en contra de esta propuesta de ley lanzada por el Sr. Gallardón por ser un ataque de altísima agresividad contra la libertad de las mujeres. Y, también, contra toda ley que contemple el cuerpo de la mujer como un terreno en que cualquiera que no sea la propia mujer puede decidir qué hacer.

Acció Llibertària de Sants

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s