SI EL PRESENTE ES LUCHA… EL PRESENTE ES VIDA!

Screenshot_2018-08-28 La Burxa en Twitter Comença el recorregut amb crits contra la especulació…

* Text escrit de forma individual i que no representa una opinió consensuada com a col·lectiu. 

Desde hace ya unos años, el anarquismo social es la tendencia mayoritaria dentro del movimiento libertario. A pesar de que este ha conseguido acercar e implicar a todos los colectivos que aun no lo hacían a las diferentes luchas de barrio, así como romper un poquito el guetto en el que se encontraban, está muy lejos de tener un programa de acción incomodo para el Poder. Buena muestra de ello, es que las anarquistas en los últimos 3 años nos hayamos instaurado en una posición de lucha más prudente y menos arriesgada. En este artículo no pretendo generar un debate entre “sociales” y “antisociales”, ni tampoco discutir de forma teórica sobre que posturas se encajan en la casilla del insurreccionalismo y cuales en la de anarquismo social. Mi único objetivo es el de exponer y reflexionar entorno a todo un conjunto de prácticas y experiencias de lucha anarquistas y antiautoritarias, aportando mi opinión totalmente subjetiva, que hoy se han olvidado y aun tienen mucha que aportar, así como generar una crítica constructiva sobre otras formas de lucha de las cuales nuestros espacios se han empezado a impregnar.

ENSANCHAR LA BASE FRENTE A PROFUNDIZAR LA BRECHA

A la hora de discutir la estrategia a seguir en una lucha (la defensa de un espacio okupado, una campaña contra la especulación, un caso represivo, la lucha del pueblo catalán…) suele surgir durante la asamblea la disyuntiva entre hacer llegar el discurso al mayor número de gente, o bien centrar las fuerzas en llevar a cabo la ofensiva. Erróneamente se suele creer que son posturas irreconciliables pero eso solo se produce cuando una de ellas se encarga de aniquilar a la otra, es decir, cuando para difundir se renuncia a la acción directa como forma de propaganda (por el hecho) o cuando solo se quiere llegar al siguiente nivel de conflicto, sin parar-se a debatir cuales son los objetivos, sin ningún análisis de la realidad.

Yo prefiero partir de la base de que toda lucha no es más que una relación de fuerzas entre dos partes con intereses opuestos, que no se miden tanto por el número de apoyos que recibe una u otra, sino por el punto al que están dispuestas a llegar. Eso significa, que sí, el número importa, pero no a cambio de hacer ciudadanismo político ni de ser absorbidas por otra corriente ideológica más hegemónica. Por lo tanto, no reconozco la visión cuantitativa del conflicto ni la espera a periodos de acumulación de fuerzas para llevar a cabo la acción, puesto que esta es una forma de denuncia a la vez que teje afinidades. De hecho, por qué los medios se esfuerzan tanto en silenciar las revueltas que ocurren en otras lugares del mundo? Porque se contagian. La opinión pública, es un medio, no un fin, ya que lo que para un desalojo o detiene el avance policial no es una lluvia de críticas sino una lluvia de piedras. Se podría decir que el cuerpo más represivo de todos es el nuestro y que el sistema se sostiene más por la obediencia y el miedo de las oprimidas que por la fidelidad al status quo. Como dice aquella frase, “si la prensa es del capital, las paredes son nuestras”. Pero no solo las paredes deben serlo, los buzones, las farolas… y cualquier elemento que sirva para encartelar, pintar y repartir octavillas. A toda esa tarea le doy mucho importancia, así como a la de formación y generar experiencias de autogestión. Sin embargo para llegar a un número mayor de gente no hay que sacrificar los métodos, puesto que eso significa sacrificar la lucha. El mismo que se quejará de las pintadas, es el mismo que dice que quien no trabaja es porque no quiere y que lo de la manada fue un acto de jolgorio y regocijo. Resumiendo como decía un buen tipo, si “al fascismo no se le discute, se le destruye”, pues al sistema se le discute y se le destruye.

VIOLENCIA O LEGALISMO. Y TU QUE ERES? INFILTRADO RADICAL O GENT DE PAU?

Creo que todas las que no nos dejamos influir por la manipulación de los medios, sabemos que la acción directa no se reduce a la acción violenta. Las sentadas, los cortes de carretera, las performance, las okupaciones simbólicas, señalar, las pintadas… son usadas por los colectivos anarquistas y los asambleas que orbitan entorno al anarquismo para desarrollar su actividad política. Todas las acciones que molestan suman y hacen avanzar las luchas. Sin embargo en los últimos 3 años, se podría decir que son contadas las ocasiones en las que ha habido disturbios en el estado español, y eso es debido a que actualmente el techo de cualquier espacio se llama violencia. Ya es habitual que la compañera que propone un acto de sabotaje sea criminalizada por otra que se define como rebelde y combativa con los mismos argumentos que utiliza el Poder (es que hay otras formas, es que no sirve de nada). Realmente es una cuestión estratégica o es una cuestión moral, la sensación de estar haciendo algo mal porque se crítica con dureza por los medios? Que es lo que sirve para ti? Si intentáramos reducir todo a términos utilitarios, se podría llegar al absurdo de que el único acto revolucionario es el suicidio. Se empieza renunciando a la violencia y se acaba a abrazando el legalismo y civismo, hasta el día de hoy, en que las jóvenes militantes no sabemos encapucharnos ni movernos por una mani, y tu compa te dice estudia, curra y se ejemplo de lucha, en vez de okupa, roba y disfruta de la lucha. Con que legitimidad predicamos por un mundo sin capital si a la vez tomamos por locas a la compañeras chilenas que revientan cajeros con bombas caseras? Como vamos a destruir el estado y a la sociedad que depende de el si ni siquiera somos capaces de destruir sus infraestructuras?

La violencia revolucionaria y el ilegalismo tiene 3 finalidades:

Liberación individual: es evidente que ninguna revolución será pacífica, por lo tanto no se puede esperar a que un día estalle la violencia de masas si no estamos familiarizadas con su uso, a pesar de que estemos tan acostumbradas a recibirla que nos parezcan imperceptibles sus golpes. Eso si, luego a todas nos duelan los moratones que nos salen. Además considero que la libertad no es un estado final al que llegar. La libertad es la permanente resistencia de las oprimidas a ser dominadas. Por lo tanto luchar nos cura, devolver los golpes nos libera un poco más.

Forma de expresión: en estos tiempos en que el éxito se mide por retweets, da la sensación de que la revolución se hará por twitter. Sin embargo más allá de esta exageración, si algo hemos aprendido en estos últimos años es que tan importante es la acción en si misma como saber difundirla. Los sabotajes más salvajes son también una forma de expresión, de la misma forma que lo es un cartel digital o una canción. Estos consiguen que el miedo cambie de lado, equilibran fuerzas, escandalizan. Seamos realistas, la foto del martillo y el cristal o del container en llamas es demasiada atractiva para los medios de masas como para que no la difundan y pongan en marcha la maquinaria de criminalización. Y eso es síntoma de que funciona. Con todo esto no pretendo generar una ritualización de la violencia, siempre hay que considerar en que momento de la lucha nos encontramos, estudiar cuando es eficaz y cuando no, incluso tener en cuenta sus riegos represivos (argumento que el insurreccionalismo jamás ha considerado como válido). Pero lo que si que pretendo es que no se renuncie a liarla como forma de alarma social.

Generar pérdidas: este seguramente es el objetivo más importante. Más allá de lo simbólico, a lo largo de la historia los daños materiales o los actos que entorpecen la circulación de mercancías han demostrado numerosas veces su eficacia siendo estos causa de la conquista de la mayoría de derechos laborales o victorias en materia de conflictos obreros. Por que no aplicar esta lógica a las otras luchas sociales?

REFORMISMO INSU

A día de hoy la mayoría de colectivos libertarios participan en todo tipo de luchas sociales y reconocen como una tarea propia del anarquismo la de mejorar las condicionas de vida de las oprimidas sin miedo a ser tachados de refors. Por suerte, la militancia cuya máxima actividad política se reduce a montar folklore aleatorio el 1 de mayo pero tiene abandonado el trabajo más de base de todo el año, es ya una minoría. Yo personalmente considero que es compatible asumir objetivos reformistas, siempre y cuando estos se conquisten fuera de los mecanismos estatistas de participación ciudadana, que solo sirven para generar la falsa sensación de la influencia de la sociedad en la toma de decisiones del Poder. Dichos objetivos, deben ser alcanzados mediante la presión popular y la organización en plataformas vecinales que radicalicen las luchas y las llevan a un nivel de combatividad realmente incómodo para el sistema. Cierto es que nos tocará compartir espacios con gente que no pretenda cuestionar de arriba a abajo el orden establecido, y que seguramente tendremos que tolerar iniciativas del tipo recogida de firmas o concentración en la sede del distrito, con las que no nos sintamos tan cómodas. La fórmula para que todo sume es impregnar el espacio con nuestras formas de lucha y no rechazar las menos afines. Sin embargo como anarquistas no debemos consentir que las manifestaciones sociales se convierten en paseos o meros altavoces de consignas. Se suele decir que “desalojos son disturbios”. Pues que recortes, privatizaciones, inflación, gentrificación, turismo, agresiones… sean disturbios.

LLEVAMOS UN MUNDO NUEVO EN NUESTROS CORAZONES, VIVIMOS UN MUNDO NUEVO EN NUESTRAS CALLES

Hasta ahora tan solo hemos hablado de anarquismo en lo que se refiere a lo estrictamente político. Pero el anarquismo es mucho más que política, es una herramienta para resolver nuestros problemas y satisfacer nuestras necesidades y las de los demás. Quiero un anarquismo que no solo reivindique la okupación a modo de denuncia o como forma de vida de la familia que no puedo permitirse un alquiler y toma una propiedad de un banco. También debe defender que una joven que incluso pudiendo afrontar ese pago, no le da la gana hacerlo porque es un robo, y decide expropiar a aquella pareja que, con mentalidad pequeño burguesa, justifica costearse las vacaciones de su próximo verano a base de rentas de un par de pisos que poseen. Quiero un anarquismo que no solo apoye colarse en el metro en los días de huelga o durante las campañas de Stop Pujades, sino que abogue también por hacerlo para ir al curro o a las fiestas de otro barrio. Quiero un anarquismo que no solo predique el sabotaje en tu empresa el día de huelga y a la mañana siguiente te obligue a ser un esclavo ejemplar, sino que apueste por el absentismo a diario. Quiero un anarquismo que no solo defienda expropiar a un hipermercado con el que hay un conflicto laboral, sino que avale expropiarle a cualquier gran cadena lo que sera tu desayuno o las birras que te tomarás después con tus colegas. No quiero un anarquismo que viva en nuestro imaginario del futuro, quiero un anarquismo que valga la pena vivirlo en el presente.

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